miércoles, 17 de marzo de 2010

Amos Rapoport: ¿Quién da el significado en arquitectura?, parte 1

Afirmar que la arquitectura comunica, es decir, que la arquitectura tiene significado, es algo incuestionable. Dado que la razón principal de su existencia es sociocultural, tiene algo que comunicar y significado simbólico a cualquier nivel. Aunque esta faceta permaneció un tanto olvidad en el pasado, se le ha prestado mucha más atención que a otro aspecto del significado: ¿significado para quién?

Comúnmente nos hemos inclinado a considerar el significado que tiene para el arquitecto, o, en último extremo, para los conocedores, críticos y familiarizados con esta materia, y asimismo hemos supuesto que existe un solo significado y no una multiplicidad de ellos. La pregunta que formularía es la siguiente: ¿Qué significado tiene el medio ambiente diseñado para el público, es decir, para sus moradores y usuarios en general? Mi opinión es que el significado de una edificio para quienes viven en él es aquel que ellos pueden darle en el proceso de personalización del mismo: de toma de posesión, de fijación de zonas y dominios, completándolo, alterándolo. Desde este punto de vista, el significado propuesto en el edificio –cualquier significado propuesto en él- puede no ser correcto, especialmente si hay uno solo. En mi opinión, es erróneo que pretendamos superdiseñar edificios y ciudades.



Según el artículo de Life, existe una tendencia cada vez mayor por parte de las empresas norteamericanas a integrar el diseño del exterior de los edificios (que fue una progresiva preocupación que las convirtió en los mecenas de la arquitectura) con el interior, que había permanecido descuidado hasta entonces. El propósito es lograr monumento armoniosos. Las sociedades llegaron al extremo de “moldear las costumbres de sus empleados, a fin de ajustar la sociedad al diseño total del conjunto”, y, aun cuando se hace referencia a otros edificios (como el edificio Republic en Des Moines, Iowa), se señala al edificio CBS como un ejemplo sobresaliente de diseño total. (Una apreciación con la que está de acuerdo la prensa profesional.)

Reproduciría de buena gana el artículo entero, pero, ya que esto es imposible, invito a todos a leerlo y a compararlo con los elogios prodigados al edificio por la prensa técnica profesional norteamericana. Intentaré, pues, resumir lo más importante de su contenido; y éste es, básicamente, el conflicto entre las ideas estéticas del diseño, la elección de una arte compatible con el edificio (más que con las personas), selección de colores y plantas, prohibición de cualquier objeto de carácter personal, disposiciones para asegurar la uniformidad, así como las personas que utilizan el edificio, su resistencia y la lucha que llevan a cabo para expresarse a sí mismas a través del propio edificio. En otras palabras, el intento desesperado de encontrar su propio significado en este edificio. Luchan contra el “control completo, por no decir tiránico”, que proscribe el cambio de muebles, el uso de ceniceros y otros objetos personales, y prohíbe superficialidades sobre el escritorio (¿quién decide lo que es superfluo?). Las excentricidades “innecesarias” (¿para quién?) no están permitidas.

“Aunque podría proponerse la unidad en un edificio, es evidente que no se preservaría automáticamente. El problema sería el individuo. Abandonado a sus propios gustos, los devotos del arte integrado sienten que el empleado individual es capaz de correr desenfrenadamente, desplegando su mal gusto, creando lo que ellos describen, enfurecidos, como una “madriguera” o como una “atmósfera enrarecida”.



Sin embargo, las personas no son ciertamente tan fáciles de aturdir por la forma como algunos podrían supones. En un reciente artículo del SanFrancisco Chronicle se afirmaba que la contienda prosigue; que la gente siente simpatía por el desorden, por las viejas cafeteras de aluminio, por los calendarios sobre las paredes –algunos incluso han presentado demandas contra la compañía-; y Stanton, presidente de la CBS, se siente desilusionado porque las personas no aprecian esta preocupación por su bienestar, su intento de eliminar el desorden.

Todo ello significa, en mi opinión, que la CBS mantiene una fuerte, clara e inequívoca postura; aunque resulta ser una imposición para los ocupantes del edificio. Es el significado de los diseñadores, el significado de los arquitectos, el significado de esta subcultura particular, pero obviamente no es el significado de los moradores.

continua...


Amos Rapoport, ¿Quién da el significado en arquitectura?
extraído de Xvier Sust, La significación del entorno, pág 25

2 comentarios:

  1. Hola desde Lisboa,

    Estoy procurando el libro de Xavier Sust que mencionas neste artículo.

    Me puedes ayudar a encontrar-lo?

    Muchas gracias,

    Abrazo
    N. Miguel Seabra

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    Respuestas
    1. Hola!

      yo conseguí el libro en la biblioteca de la ETSAB (Escuela Tecnica Superior de Arquitectura de Barcelona), aquí:

      http://cataleg.upc.edu/search~S1*cat?/aSust+i+Fatj{u00F3}%2C+Xavier/asust+i+fatjo+xavier/-3%2C-1%2C0%2CB/frameset&FF=asust+i+fatjo+xavier&14%2C%2C16

      Sin embargo, para comprarlo, acabo de ver que desde iberlibro puedes conseguirlo, aunque sale un poco caro, es un libro raro... aqui:

      http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?sts=t&tn=La+Significaci%F3n+del+entorno&x=0&y=0

      mucha suerte!
      abraços!

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