martes, 23 de febrero de 2010

Henri Lefebvre: el arquitecto

Otro tanto sucede con el arquitecto y la arquitectura. Por supuesto, la práctica de la arquitectura data de mucho antes del capitalismo. Se sometía por aquellos entonces (al igual que el urbanismo del que no se distinguía) a las órdenes de los déspotas ilustrados (más o menos). El arquitecto, tan artista como sabio, aceptaba una importante base: la monumentalidad, la importancia del edificio religioso o político y su prioridad con respecto a sus condiciones de habitabilidad. Al llegar la era industrial, la arquitectura se sacude esos constreñimientos religiosos y políticos, pero los resultados dejan bastante que desear. Cae en la ideología, la de las funciones empobrecidas; la de las estructuras homogéneas, la de las formas frías e impersonales. Hoy en día, después de las revoluciones consecuencia de la era industrial, la arquitectura aborda dificultosamente la era urbana.

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